COMER PARA CALMAR MI ANSIEDAD

¿Te has parado a pensar que últimamente te despiertas por las noches y comes?, ¿o que te dices a ti misma/o que no puedes comer de esa manera?, ¿te prometes que la próxima vez vas a intentar disfrutar de la comida con más calma y saboreándola? Si es este tu caso tal vez sea bueno que conozcas cuál es la relación que existe entre la comida y la ansiedad.

Por eso, hoy queremos hablaros de la dependencia tan estrecha que existe entre los desórdenes de alimentación y la presencia, a su vez, de problemas emocionales. Esto se debe a que cuando no sabemos gestionar una situación tendemos a realizar conductas que compensen ese malestar. Un ejemplo de ello, son las personas que dedican más horas al trabajo si tienen problemas con sus parejas, o aquellos que compran ropa para aliviar la tensión que padecen o, en este caso, se dan atracones de comida para no padecer tanto malestar. Por eso, creemos que es conveniente que uno se pare a pensar cuál es su situación, puesto que se puede llegar a convertir en una adicción.

Tanto los procesos de ansiedad como de depresión, suelen conllevar un aumento o pérdida de peso importante y así, lo reflejan los manuales que nos ayudan a los psicólogos a identificar los problemas de salud mental. Es normal y comprensible que cuando uno se siente angustiado acuda a algo que le sacie y le haga sentirse mejor y sino, ¿por qué existiría el mito que las mujeres acudimos a la tarrina de helado o al chocolate cuando estamos tristes?

Pero no todos caen en estas rutinas, sino que hay personas que son más propensos al estrés o al exceso de preocupaciones, que pueden llegar a generar esa ansiedad por la comida que ya hablábamos. Según el nutricionista Roberto Cabo, es importante que lo primero que hay que hacer es averiguar las causas de esta ansiedad y ver que estrategias de solución se pueden llevar a cabo «O sea, el tema no está en encontrar algo que les quite el hambre, sino en encontrar el porqué de comer tanto». «Es bueno reflexionar sobre las emociones que tenemos, y evitar los sentimientos negativos como los celos, la envidia, la ira, o la necesidad de tener más y más. Por algo cuando nos sentimos felices, solemos decir que estamos satisfechos».

Además, añade que, «la ansiedad por la comida, o por cualquier otra cosa, está ligada a la falta de autoestima. Por eso tenemos que aprender a valorar nuestras virtudes, querernos y aceptarnos como somos. De esta manera conseguiremos sentirnos llenos, satisfechos. Cuando nos sentimos felices, tenemos un mayor control sobre lo que comemos, ya que no dependemos de algo externo para sentirnos satisfechos. Si mantenemos la ilusión por la vida, por aprender y por compartir, la ansiedad por la comida desaparecerá».

Hemos pensado desde aprenderT adultos, a realizar una charla- taller sobre todos estos aspectos y daros ciertas pautas para así mejorar vuestro manejo ante el estrés e incorporar rutinas más saludables que os hagan sentir mejor por dentro y por fuera. Os enseñaremos a no recurrir a la comida para aliviar momentáneamente esas emociones negativas y conocernos estrategias más activas que sí eliminarán ciertas preocupaciones y así no sumar más malestar, por el hecho de comer de manera compulsiva y desmesurada.

De esta manera, queremos animaros a que os apuntéis llamando al 616957025 o al 910290332 o escribiendo a contacto@aprendert.es. Por sólo 15 euros podrás llevarte unos cuantos ejercicios y dinámicas para así afrontar más esa ansiedad ante la comida.

SI QUIERES SABER MÁS PUEDES VER TODOS NUESTROS TALLERES EN EL SIGUIENTE ENLACE:

Talleres

¿QUÉ NOS PASA MIENTRAS DORMIMOS?

En estos últimos días, he descubierto que los problemas de sueño son algo que inquieta a las personas de mi alrededor y he decidido que el post de esta semana intente resolver algunas de estas dudas.

Los trastornos del sueño pueden clasificarse de forma general en:sueno2

  • Disomnias: serían los relacionados con la cantidad, la calidad y el horario del sueño (insomnio, hipersomnia, narcolepsia, los trastornos relacionados con la respiración o los del ritmo circadiano).
  • Parasomnias: son los que se dan durante el sueño y se sufren alteraciones en alguna de las fases, provocando interrupciones, conductas motoras o activaciones fisiológicas de manera inadecuada (pesadillas, terrores nocturnos, somniloquios, sonambulismo, bruxismo o enuresis).

Además de todos estos, existen alteraciones en el sueño provocadas por enfermedades médicas (apneas, hipotiroidismo, enfermedades metabólicos u hormonales,…) o psiquiátricas (ansiedad, depresión, esquizofrenia,…) e inducidas por sustancias.

Por la noche, solemos pasar por cinco ciclos de sueño. Esto quiere decir que nuestros ciclos duran entre 90 y 110 minutos, que hacen que la media diaria para una persona  sea 7 horas y media de descanso. Pero la cantidad necesaria depende de factores biológicos, conductuales y ambientales. Por ello, existe un rango que oscila entre 4 (“poco dormidores”) a 10 horas (“grandes dormidores”), cuyos valores están dentro de la normalidad. Además, a las personas también las podemos clasificar como matutinos, si tienden a acostarse y levantarse temprano y tienen mayor activación a primera hora de la mañana, y vespertinos a aquellos que tienen mejor reacción a final de la tarde y suelen atrasar la hora de irse a la cama.dormir-mejor-tecnologia-ovejitas

Pero volviendo a los ciclos de sueño, explicaros que pasamos por dos grandes etapas:

  1. Sueño noMOR, noREM o de ondas lentas:
  • Fase 1 (adormecimiento): dura entra 15 y 20 minutos y por eso, los especialistas recomiendan este tiempo para la siesta porque el cuerpo y el cerebro están descansando, ya que las ondas cerebrales se ralentizan, el tono muscular y la frecuencia cardiaca disminuyen. Es aquí cuando también tenemos la sensación de caída en picado y nos despertamos y es que hay una diferencia en el tono muscular y da la la sensación de vacío. Además, es la fase de transición entre etapas.
  • Fase 2 (sueño ligero): supone el 50% del tiempo de sueño y es muy difícil despertarnos aquí ya que una desconexión con el entorno.
  • Fase 3 y 4 (sueño profundo): se conoce así porque si nos despertamos entrados en esta fase, tendríamos la sensación de estar confusos y desorientados. El cerebro aquí funciona con enorme lentitud, pero la importancia radica en que se produce la regeneración de las células y que además la fase 4 indica la calidad del sueño ya que es un sueño reparador.
  1. Sueño MOR o REM: es el sueño que se caracteriza por movimientos oculares rápidos y que constituye la fase 5, que es conocida también por ser un sueño paradójico ya que aquí es cuando nos encontramos más descansados. En cambio, es fácil el despertarnos ya que la actividad cerebral es parecida a la vigilia. Suele durar unos 15 minutos pero a medida que va avanzando la noche, este tiempo se alarga. Esta fase es fundamental en los niños puesto que está relacionada con la consolidación del aprendizaje y la memoria.

En cuanto a los sueños, que se producirían en la fase REM, se ha hablado que tienen diferentes funciones, ya que es nuestro inconsciente el que no está mandando alguna alerta. Los sueños pueden ser: reflejo de nuestra existencia y siendo una interpretación de nuestra vida diaria; expresión de un acontecimiento inadvertido, representando un hecho o una emoción reprimida; resultado de un conflicto personal, revelando nuestra auténtica personalidad más profunda; la expresión de nuestro inconsciente a través de grandes símbolos universales y que escapan al filtro de la conciencia; y, por último, también pueden ser una respuesta posición del cuerpo, temperatura, ruido exterior…).dreams

El significado de los sueños es diferente según la etapa de la vida en la que estemos ya que, por ejemplo, un niño suele soñar con experiencias de su día a día, frustraciones a las que ha tenido que enfrentarse o repasar aquello que ha experimentado; los sueños de los adolescentes están cargados de símbolos sexuales e incluso, violentos por la ruptura de la dependencia parental; y a medida que nos hacemos adultos, existe una dualidad entre la personalidad profunda y la vida pública con sus obligaciones y prohibiciones.   Lo que sí podemos decir es que todos tenemos sueños, el hecho de que no nos acordemos por la mañana depende de la fase en la que nos despertemos o de si estamos tomando alguna medicación que limite el tiempo de la fase REM.

Ahora os queremos hablar de los trastornos de sueño más frecuentes y daros algún consejo para hacerlos frente.

El insomnio es el más habitual en la población adulta, se da de forma más frecuente en las mujeres y se incrementa con la edad. Éste puede ser transitorio, durando días o semanas, y cuyas causas se indican alteraciones ambientales, cambios de horarios o crisis emocionales agudas. En cambio, si es crónico (meses, años) estará relacionado con problemas médicos, psiquiátricos o conductuales. Para que podamos hablar de insomnio, decimos que la persona tardará en dormirse más de 30 minutos, si se despierta durante la noche el tiempo toral sea superior a 30 minutos, que el sujeto duerma menos de 6 horas y media y que como consecuencia exista somnolencia diurna y un descenso del rendimiento.sueno

Para poder romper ese círculo, es importante cambiar los factores que están contribuyendo a perpetuar el insomnio. Es decir, cambiar los hábitos inadecuados, que en principio surgieron como un intento de paliar sus efectos negativos, cambiar los pensamientos erróneos que aumentan la preocupación, y reducir la elevada activación emocional asociada a estas variables. Para ello:

  • Regularemos la hora de acostarse y levantarse. Esto generará una situación de “déficit de sueño”, y cuando se realiza de manera continuada, obliga a los centros cerebrales responsables del sueño a reprogramar, consolidando el sueño en forma de descanso más profundo y continuado. Esto lo conseguiremos: limitando el tiempo que pasamos en la cama a la cantidad de horas que realmente dormimos; manteniendo regular la hora de levantarnos; y eliminando las siestas durante el día.
  • Reduciremos las actividades que interfieren en el sueño. El objetivo principal es asociar la cama, hora de acostarse y entorno del dormitorio con la sensación de relajación, somnolencia y sueño, en lugar de con la frustración, la actividad y el insomnio. Para ello: acuéstese sólo cuando tenga sueño; si no puede conciliar el sueño después de 10-15 minutos de intentarlo relajándose, levántese de la cama, siga relajándose del modo aprendido y vuelva a acostarse de nuevo únicamente cuando tenga sueño. Si tras la relajación no siente sueño, realice fuera del dormitorio algún tipo de actividad monótona y aburrida que no exija concentración, ni resulte interesante para usted. Y, por último, utilice la cama y el dormitorio solamente para dormir. No mire la televisión, no escuche la radio, ni coma o lea en la cama. además, si tenemos especial cuidado con nuestro estilo de vida podemos mejorar ( dieta, deporte, horarios regulares, limitar el consumo tabaco y de bebidas alcohólicas).
  • Valoraremos las actitudes y creencias sobre el sueño y el insomnio. La manera como la gente piensa sobre un problema concreto puede tanto aligerarlo como agravarlo. Lo que usted piensa también afecta a lo que siente y a lo que hace. Por ejemplo, cuando usted se preocupa durante el día por lo mal que ha dormido la noche anterior es probable que esto le haga sentir más aprensión hacia la noche siguiente.

En cambio, los terrores nocturnos son más comunes en los niños de entre 3 y 7 años. El niño puede estar sudando o respirando agitadamente, en estado de shock y muy desorientado, ya que no recuerda lo que ha soñado. Estos episodios
van desapareciendo espontáneamente en la adolescencia. La mayoría se produce entre la primera y tercera hora de sueño (se da en la fase 3suenos3 y 4 del sueño profundo). De las intervenciones más eficaces son la interrupción del sueño, proporcionando tranquilidad al niño. También se pueden controlar los estímulos del entorno para que los terrores con los que se vaya el niño a la cama sean menores y proporcionarle técnicas de relajación y así controlar la ansiedad.

Esperamos que os haya resultado útil y, que si necesitáis despejar alguna duda o consultar algún problema personal, os pongáis en contacto con nosotras, mandándonos un email a contacto@aprendert.es.

Laura Ribagorda Gil

Psicoterapeuta de adultos y terapia de pareja

TRUCOS PARA MEJORAR LA RELACIÓN DE PAREJA

Ahora en aprenderT, también hay una sección dedicada a los más adultos y la intervención en los problemas de pareja. Éstos muchas veces están invisibilizados porque nos da vergüenza reconocer que no hemos sido capaces de poder solucionar nuestros conflictos en la más estricta intimidad. Pero desde aprenderT, queremos que entendáis que éstos cada vez son más comunes y el reconocer que necesitamos ayuda externa es de valientes.

Cuando uno se inicia en la terapia de pareja, la labor principal del terapeuta es saber cuál es el origen de los problemas y cuáles son las demandas que cada parte de la pareja hace. Y a partir de ahí, establecemos el tratamiento a seguir.

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Sabemos que cada pareja es diferente en la personalidad de cada uno y la manera en que funcionan en conjunto pero, al final, las dificultades que se producen en la relación suelen ser parecidas. Por eso, desde aprenderT y siguiendo a Francisco Javier Labrador, reputado psicólogo de pareja, queremos facilitaros unas pautas, que solemos marcar como tareas para casa, para así hacer que las interacciones sean más positivas.

  1. Planificación del tiempo: debido al incremento del horario laboral y las presiones que recibimos en nuestros trabajos, es fácil que caigamos en la rutina y en las obligaciones y olvidemos disfrutar de tiempo de ocio. Realiza junto a tu pareja tu propio calendario semanal y ver que disponibilidad tenéis para compartir tiempo juntos y equilibrarlo de forma consensuada con las actividades que se hacen en solitario. Una variante a esta técnica es la planificación de actividades agradables, que mantendrá un clima emocional positivo en la pareja y que consiste en crear una lista de actividades que os agraden a los dos.
  1. Pille a su pareja haciendo algo agradable: entre los dos se acuerda que se van a realizar actividades gratificantes para el otro y la tarea de cada uno es detectar qué está haciendo el otro por él y reconocérselo. Muchas veces, damos por hecho que la pareja tiene que actuar de determinada manera y no agradecemos los esfuerzos y sacrificios que están realizando por nosotros. La mejor manera para que una conducta se repita es reforzarla.
  1. Día del amor: la idea principal que se sigue con esta tarea es que no esperemos a que la otra persona cambie, sino que el hecho de tener detalles con el otro hará que la otra persona se muestre más receptiva. Os recomendemos que busquéis un día aleatorio y, sin previo aviso, realicéis el mayor número de conductas agradables para vuestra pareja.
  1. Caja de los deseos: es muy fácil de llevar a cabo y es que consiste que cada miembro escriba en un papel, de diferente color, detalles que le gustaría rcaja-deseosecibir por parte de la otra persona. Cuando a uno le apetezca puede ir a esa caja a cumplir alguna de las actividades agradables de la otra persona y ver cómo se sorprende.
  1. Hacer visible la reciprocidad: muchas veces no somos consciente de nuestras conductas pueden molestar al otro o no agradecemos lo que el otro está haciendo por la relación. Por ello, este ejercicio es útil si apuntamos cinco conductas que estáis realizando y pensáis que son agradables para la pareja y otras cinco conductas positivas que tu pareja está realizándote y que las consideras agradables. Lo importante es que ahora se vean coincidencias en las listas de ambos.
  1. Contrato conductual: en este caso hay que especificar con la precisión, la frecuencia y la duración de la conducta que queremos modificar, así como las consecuencias que puede tener el hecho de la emisión o no de dicha conducta. Se trata que las personas se comprometan al cambio gradual de esa actitud y que observe que puede tener recompensas por ello.
  1. Diario feliz: cuando una relación está deteriorada el foco de atención está dirigido a todo lo negativo que se presenta. Con esta actividad, se busca que las personas puedan anotar, como mínimo, tres cosas positivas que les han acontecido en un día o en las vacaciones.
  1. Técnica del semáforo: es una técnica utilizada para gestionar emociones, en concreto, la ira. Se asemeja a la señal de tráfico porque, en el rojo, tenemos que parar y escapar de la situación para que mi nivel de enfado disminuya. En el
    ámbar, pienso en las alternativas de solución que tiene ese problema y que consecuencias existen. Y, finalmente, con en el verde llega el momento de elegir la solución y retomar el tema.semaforo
  1. Biografía de tu historia de amor: en matrimonios que llevan muchos años juntos se olvidan los aspectos tan bonitos que acontecen cuando uno inicia la relación. El objetivo que se busca es que cada uno escriba cómo se inició la relación, que aspectos les atrajeron dela otra persona, que actividades compartían, cuándo se iniciaron los problemas, cuáles son los aspectos positivos y negativos de su pareja, cuál fue el momento más importante en su relación o de que se siente orgullosos y culpables en su relación. El hecho de ver lo que han superado y cómo lo han afrontado cambia la perspectiva en cuanto a los conflictos surgidos.
  1. Comunicándose de manera asertiva: de esta forma sabremos expresar de manera adecuada nuestros pensamientos y sentimientos. El primer paso es describir la situación y/o comportamiento (“cuando…”, “cada vez que…”). Después, expreso mis sentimientos (“me siento…”, “me ocurre…”). Además, sugiero posibles alternativas (“podrías hacer…”, “me gustaría que…”). Por último, comento las consecuencias o los efectos en términos concretos (“así conseguiríamos…”, “de esta forma vamos a…”). todo esto unido a evitar poner etiquetas (eres un/a…), realizar juicios de valor (egoísta, inútil…) o generalizar (siempre, nunca…).

Esperamos que os hayan resultado útiles estas herramientas y que empecéis a ponerlas en práctica en vuestra relación porque existan conflictos o no, es importante recordarle a la otra persona porque es tan valiosa y porque siempre hay aspectos que mejorar.

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Si crees que en tu caso, esto no va a ser suficiente y que necesitáis la ayuda de una persona externa, desde aprenderT queremos ayudaros y ofreceros ese espacio para que la pareja pueda volver a funcionar.

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Laura Ribagorda Gil

Psicoterapeuta de adultos y terapia de pareja

CÓMO AFRONTAR EL PROCESO DE DUELO

El duelo, como lo conocemos hoy en día, es el proceso de adaptación emocional que sigue a cualquier pérdida (pérdida de un empleo, pérdida de un ser querido, pérdida de una relación, etc.). Aparte de la respuesta emocional de la pérdida,  también conlleva alteraciones en la dimensión física, cognitiva, filosófica y de la conducta que es vital en el comportamiento humano.

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Elisabeth Kübler-Ross definió las fases por las que un ser humano pasa tras la pérdida de un ser querido o cuando tiene que enfrentarse a su propia muerte:

  1. Negación: surge ante la incredulidad de que haya podido ocurrir, una defensa de nuestra mente para evitar aceptar la nueva situación.
  2. Ira: enfado, enojo, rabia y resentimiento son la consecuencia de no entender por qué nos sucede esto a nosotros.
  3. Negociación: negociar con uno mismo o con el entorno la pérdida. Se intenta buscar una solución a la pérdida a pesar de conocerse la imposibilidad de que suceda y con la esperanza de poder posponer la situación dolorosa.
  4. Tristeza-dolor emocional: o si se intensifica esta fase puede ocasionar episodios depresivos. El individuo puede volverse silencioso, rechazar visitas y pasar mucho tiempo llorando y lamentándose. Este proceso permite a la persona moribunda desconectarse de todo sentimiento de amor y cariño.
  5. Aceptación: en esta última fase se asume que la pérdida es inevitable y llega el momento de la paz y de ser comprendido.

Hay que aclarar que son diferentes momentos que a veces se superponen, pero también puede ser  que muchas personas no atraviesen estas etapas o no las experimenten siguiendo una secuencia rígida o identificable, es decir, la respuesta, la secuencia y la duración de las reacciones varían mucho de una persona a otra.

Las variables que influyen en la elaboración del duelo pueden ser: el tipo de pérdida, la relación afectiva con la persona, si es de forma inesperada o no, los estilos de afrontamiento y la personalidad de cada persona, el haber tenido experiencias previas o la coexistencia de estresores biopsicosociales como la enfermedad física o mental, el apoyo social recibido, la situación laboral y económica, las creencias religiosas o las costumbres culturales de afrontar el duelo.

Las reacciones más comunes que aparecen son:

  • Estado de shock, ya que la persona de muestra aturdida y perpleja, con dificultad de entender lo que ha acontecido.muerte-perdida
  • Expresiones de dolor y malestar, que se manifiestan con llantos desconsolados, problemas de sueño y apetito, sensaciones de debilidad o dificultad para concentrarse.
  • Autorreproches y sentimientos de culpabilidad.
  • Sensación de presencia del fallecido, aun sabiendo que no es real.
  • Búsqueda de aislamiento y de no querer rememorar la pérdida.

Recuerda que, a lo largo del proceso, tendremos que superar distintas tareas para completar el proceso de duelo:

  1. Aceptar la realidad de la pérdida, afrontando plenamente que la persona querida está muerta, se ha marchado y no volverá.
  2. Experimentar el dolor de la pena, sin bloquear los sentimientos ni negar el dolor que está presente. Es imposible perder a alguien a quien se quiere sin experimentar dolor.
  3. Adaptarse a un mundo en el que el ser querido está ausente.Esto supone empezar a hacer tareas, gestiones, tomar decisiones, etc. sin contar con la presencia y el apoyo que nos daba antes esa persona.
  4. Recolocar emocionalmente a nuestro ser querido y mirar hacia el futuro.No se trata de olvidarlo sino de encontrarle un lugar apropiado e importante para recordar nuestra vida juntos, pero dejando espacio para otras relaciones significativas. La vida nunca volverá a ser lo mismo, pero enriqueceremos nuestro espacio con nuevas emociones y relaciones.

Desde aprenderT queremos dejaros unas cuantas recomendaciones para que los que estáis alrededor podáis ayudar de la mejor manera posible:

  • Interésate genuinamente por esa persona y por lo que siente.
  • Comparar sentimientos y situaciones sólo aumenta el dolor.
  • El miedo es también es parte del proceso del duelo.
  • Para superar un duelo es vital permitir y ayudar a la persona a que exprese sus sentimientos.
  • Ten disposición para escuchar y no sólo para dar consejos.
  • Pretender sustituir el amor con otras personas presentes o por venir, puede incrementar el dolor y el coraje de la persona en duelo.
  • La pérdida de la fé es un sentimiento normal en este proceso, sobre todo, al principio.
  • Respeta la diversidad de reacciones, ya hemos dicho que cada persona necesita un tiempo y demuestra su dolor de manera diferente.
  • Si no sabes que decir, no importa. Seguro que es suficiente con que note tu presencia y puedas movilizar ciertos recursos comunitarios.el-duelo-no-ayuda

No todo el mundo que pasa un proceso de duelo necesita ayuda psicológica y es que éste se vuelve patológico cuando hay una ausencia o retraso en su aparición, se muestran reacciones de manera excesiva como ideación suicida, acusada incapacidad para afrontar la vida cotidiana, preocupaciones repetitivas de inutilidad, síntomas psicóticos (alucinaciones o manifestaciones somáticas) o hay un enlentecimiento psicomotor. Además, estos síntomas persisten durante más de dos meses.

Por eso, si crees que conoces a alguien en esta situación o tú mismo, no dudes en contactar con nosotras en aprenderT.

Laura Ribagorda Gil

Psicoterapia de adultos y terapia de pareja

 

BAJO LAS INFLUENCIAS DE LOS DEMÁS

El hombre es un ser social que vive en grupos. Y por ello está sujeto a todo lo que le pase a su alrededor. La relevancia de la presión social es que la misma puede influir en la personalidad del individuo, ya sea en una forma positiva o mayormente negativa, que le lleva a sentirse incómodo consigo mismo y quizá hasta emprender actos o plantearse ideas que de no ser por el entorno social que el presiona no habría considerado antes.

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¿Qué es la presión social? La presión social son todas aquellas grabaciones mentales que la sociedad nos impone desde que nacemos hasta el último día de nuestras vidas. La presión social no obedece a la lógica ni ética sino a las normas sociales que establecen los círculos cercanos.

La influencia social se mide por el cambio en los juicios, actitudes u opiniones de un individuo que son la resultante de su exposición a los juicios, actitudes y opiniones de otros. Y es que en psicología hablamos de que existe una sumisión o conformismo cuando hacemos lo que la mayoría dicta por miedo al rechazo, siendo esta conformidad pública. Pero también se puede ir más allá cuando existe una conversión privada, y aparece cuando creemos que nos equivocamos.

De esta forma, la presión social se hace presente en la vida de un ser humano y te puede influir en tu manera de pensar, vestir, tu peso ideal, el hecho de tener o no pareja, en tus gustos musicales y hasta en las decisiones que tomas constantemente.

Las actitudes del ser humano dependen de su percepción de la vida, resultado de su aprendizaje y el entorno en el que ha vivido. Las mismas pueden ser muy sólidas y pueden sobrellevar la influencia de los grupos sociales y  pueden sino lo son tanto, verse afectada por los mismos.

La presión social se hace visible desde que somos pequeños y es que desde un principio queremos agradar a nuestros padres según las expectativas que nos han marcado en la infancia. Una etapa especialmente complicada para hacer frente a la influencia social es la adolescencia, cuando el grupo interviene en la forma en que piensa y actúa una persona, cuya personalidad en dicha edad es muy vulnerable. Por ello, una labor muy  importante de las figuras de apego es educar desde una temprana edad sobre valores a los niños, para que se conviertan en jóvenes y adultos que pueden resistir la presión social, y salir adelante con sus propias formas de vivir y pensar.

Algunos consejos que queremos darte desde aprenderT para hacer frente a las presiones de la sociedad son estos:

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  1. Recuerda que la opinión más extendida no siempre es la mejor: nosotros mismos nos presionamos tratando de encajar con lo que piensa esa mayoría. Pero resulta que la mayoría, muchas veces, no tiene ni idea de por qué piensa o actúa del modo en que lo hace. En todo caso, date un aplauso por haberte atrevido a pensar por ti mismo y a llegar a tus propias conclusiones. Mejores o peores, acertadas o no, son tuyas.
  2. Evita tomarte de forma personal esas maneras de presión: la gente está acostumbrada a dejarse guiar, de una manera o de otra, por la opinión de los demás. No caigas en la idea de que tú eres una persona diferente y que por eso está mal. Al revés, las críticas, las miradas de reprobación, los comentarios burlones son las expresiones más sutiles de esa presión social y siéntete orgulloso por no caer en esas trampas.
  3. Refuerza tu autoestima: las personas que tienen un buen autoconcepto de sí mismas tienen menos probabilidad de que caer en las presiones sociales. No necesitan que los demás les den el visto bueno y cumplir las expectativas que les marquen. Confía en tu propio criterio.
  4. Reconvierte la idea de que decir que no, es malo: sino que es la oportunidad para decir que sí a otra cosa y sobre todo a apostar por ti mismo, por las cosas que quieres.
  5. Conócete a ti mismo un poco mejor: saber lo que te hace feliz y perseguir tus sueños cueste lo que cueste permite que estés seguro del camino que has elegido y, que a pesar de respetar los criterios de los demás, tú tienes el tuyo propio.
  6. Rodéate de personas que te acepten tal cual eres: el hecho de que haya personas que te hayan rechazo alguna vez, no quiere decir que no haya gente que respete la diversidad. Busca a aquellas con las que puedas ser tú mismo, que te respeten y te admiren por ello.

Laura Ribagorda Gil

Psicoterapeuta de adultos y terapia de pareja

EN LAS IMPERFECCIONES ESTÁ LA AUTÉNTICA BELLEZA

Según la RAE, un complejo es “un conjunto de ideas, emociones y tendencias generalmente reprimidas y asociadas a experiencias del sujeto que perturban su comportamiento”.

Los complejos, si nos centramos en los aspectos más psicológicos, se deben a percepciones distorsionadas de uno mismo que surgen al comprarse con otras personas o modelos impuestos por la sociedad y que acaban por producir pensamientos irracionales que llevan a la inseguridad, la falta de confianza en las propias capacidades y la pérdida de autoestima, afectando y condicionando la relación con los demás, la actividad profesional y, en definitiva, a la vida.complejos-espejo

Vivimos en una sociedad marcada por el triunfo por lo estético y no por la propia identidad. Los cánones de belleza cada vez son más exigentes y el hecho de que la publicidad y las redes sociales, últimamente, tengan más poder hace que nuestras inseguridades se muestren de manera más acusada.

Durante la infancia y la adolescencia es cuando se interiorizan los defectos, convirtiéndose en complejos. En esta etapa es muy importante la opinión que tiene el resto del mundo y del papel que juega uno mismo dentro del grupo social. Por ello, hay que tener cuidado, desde el ambiente familiar y escolar,  para que éstos no se conviertan en problemáticas y sigan manteniéndose en la vida adulta.

El caso extremo que se convierte en patológico se personifica en el Trastorno dismórfico corporal. Algunas personas enfocan su atención de tal forma en imperfecciones imaginarias o pequeñas en su apariencia que no pueden dejar de obsesionarse por ello. Estar constantemente preocupados y enfadados sobre las imperfecciones del cuerpo o la apariencia es lo que se conoce como el trastorno dismórfico corporal.

Los complejos sacan lo peor de uno mismo. No te dejan mostrarte seguro/a, estás a la defensiva siendo susceptible a pequeños gestos y palabras que interpretas como rechazo, observas y admiras las virtudes ajenas, pasando desapercibidas las propias, aparecen dudas que provocan la necesidad que la gente reafirme tu personalidad, inducen a que pases mucho tiempo pensando en el que dirán…Y lo más importante, es que tu autoestima se ve mermada facilitando que tu estado de ánimo sea depresivo en determinadas circunstancias y que tengas un temor exagerado al fracaso, lo que lleva la pasividad.

Ser diferente a los demás, no nos hace raros, sino nos hace especiales. Y es que todo depende del prisma con el que miremos las cosas. La perfección no es un rasgo al que tengamos que acudir y es que en las imperfecciones, está la auténtica belleza. Aquello que nos distingue es lo que marca la diferencia y que permite el recuerdo de lo importante.

Para los complejos del día a día, es decir, para superar todos esos defectos que nos convierten en unas acomplejadas, basta con mejorar la autoestima, con aprender a aceptarnos y con lograr valorarnos según nuestro propio criterio y no según el criterio impuesto por los demás. Desde Sanitas, nos facilitan una serie de pautas que permiten que dejemos de lado nuestro ideal de perfección:

  • Es fundamental aprender a valorarse por lo que uno es y no por lo que otros digan.
  • No hay que tratar de buscar la aprobación de los demás a lo que uno hace. Hay que actuar en función de las propias convicciones y criterios sin tener en cuenta lo que otros querrían.complejos-fisicos
  • Aprender a quererse y aceptarse con los defectos y las virtudes. Todos son así.
  • Hay que reconocer las propias limitaciones con naturalidad. Y utilizar el sentido del humor.
  • Buscar todo lo positivo que hay en nosotros y reforzarlo. Esto es lo que hay que enseñar a los demás, en vez de exhibir y hablar de nuestros defectos.
  • La autoestima se refuerza con pensamientos y actitudes positivas. Todo tiene siempre un lado positivo. Hay que evitar negativizar las cosas en función de nuestros defectos.
  • No hay que basar la actitud ante los demás y la actividad social en la apariencia externa, tratando de utilizarla para agradar a los demás. El trato cercano elimina los disfraces.
  • Ponerte retos y metas cercanas y accesibles para reforzar tu autoestima, pensando siempre en positivo.

Como conclusión final y, a modo de resumen, hay tres normas básicas que permiten o ayudan a superarlos:

  • tener un conocimiento de sí mismo y aceptarse tal como cada uno es.
  • realizar un esfuerzo personal para superarse.
  • abrirse a los demás, iniciar una apertura social.

Os dejamos para que le echéis un vistazo a este corto de animación tan divertido que trabaja la aceptación de los complejos:

https://www.youtube.com/watch?v=AJ1C3KKCDjguna-mujer-frente-al-espejo

Laura Ribagorda Gil

Psicoterapeuta de adultos y terapia de pareja

EL EFECTO CENICIENTA

No nos cansamos de ver en las noticias casos en los que aparecen mujeres muertas a manos de sus parejas. También es alarmante escuchar como el machismo y las conductas sumisas han crecido en los adolescentes. Desde el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, realizaron un estudio que demuestra que los adolescentes reproducen estereotipos machistas como revisar el móvil, imponer con quién puede relacionarse, controlar e, incluso, insistir en tener relaciones sexuales.

Desde la infancia, culturalmente se va creando un rol de género que se traduce cualidades-chicas-y-chicosen que ser chico es sinónimo de dinamismo, independencia y posesividad. En cambio, la mujer debe ser sensible, presumida y responsable.

Y es aquí, cuando surge el concepto de Efecto Cenicienta, es decir nos “disfrazamos” para agradar al príncipe y que éste pueda cumplir su papel de hombre Pigmalión, en el que pueda transformar a esa chica desvalida, que tiene menos valor que él, en una auténtica princesa. A su vez, la mujer recibe mensajes en los que tiene que demostrar que también puede ser reina y por eso vive anclada entre un mundo de protección y de peligros.

Este complejo de Cenicienta fue definido por Colette Dowling, haciendo referencia a aquellas mujeres que padecen este sindrome como motivadas por un deseo inconsciente de ser cuidadas, como consecuencia a un miedo de ser independiente.

Todo ello, y sabiendo que todo el proceso es mucho más complejo, puede provocar que las mujeres idealicemos a los hombres y que cuando encontremos a aquel príncipe que nos recate en su caballo blanco, no sepamos como separarnos a pesar de notar ciertos atisbos de machismo. El hecho de que haya cambiado mi comportamiento por él o ella hace que sea más difícil volver a mi yo real, puesto que el hacer y pensar cosas contrarias provoca un estado de tensión y desarmonía interna, que se conoce como disonancia cognitiva.

Además, a esto se une que no siempre la mujer o el hombre, víctima de malos tratos, ya sean físicos o psicológicos, tenga que tener una baja autoestima o ser débil, sino que también puede que se vea con superpoderes y pueda con la situación sin tener que pedir ayuda. Desde ambos polos, la persona aguantará estoicamente pensando que va a ser capaz de sacar el lado bueno.

Teniendo en cuenta esto, os dejamos una fábula conocida como El cuento de la ranita y el escorpión, que ilustra muy bien el hecho “no trates de engañarte con alguien creyendo que es o puede ser igual que tú; hay personas que sacaran su maldad sin importarles las consecuencias de sus actos, ni dañarse incluso a sí mismos”.

Había una vez una rana sentada en la orilla de un río, cuando se le acercó un escorpión que le dijo: —Amiga rana, necesito cruzar el río. ¿Podrías llevarme en tu espalda? —No. Si te llevo en mi espalda, me picarás y me matarás. —No seas tonta —le respondió entonces el escorpión— si te picase, me hundiría contigo y me ahogaría. Ante esta respuesta, la rana accedió. El escorpión se colocó sobre la espalda de la rana y empezaron a cruzar el río. Cuando habían llegado a la mitad del trayecto, el escorpión picó a la rana. La rana, al sentir picotazo y darse cuenta que iba a morir, le preguntó al escorpión: — ¿Por qué me has picado, escorpión? ¿No te das cuenta de que tú también vas a morir? A lo que el escorpión respondió: – Rana… mi amiga, no lo pude evitar, porque es mi naturaleza.

POR ESO, DÉJATE DE PRÍNCIPES AZULES PORQUE…

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Laura Ribagorda Gil

Psicoterapeuta de adultos y de pareja

¿QUÉ PODEMOS HACER ANTE UNA EMERGENCIA?

Desgraciadamente, hace unos días Italia sufrió uno de los peores terremotos de su historia, provocando la muerte de cientos de personas. Todos los días, nos encontramos con las noticias que bombardean nuestros televisores constantemente sobre los conflictos en Siria. A esto se suman, las imágenes de las inundaciones que dejan a las familias sin casas ni recuerdos a los que agarrarse o la lucha de muchos hombres y mujeres por salvarse de las garras del fuego y de todo lo que les rodea.

Con todo esto quiero decir, que no podemos escapar de ser protagonistas de alguna emergencia, situación que se produce ante un desastre y que provoca reacciones inesperadas en los demás. Pero el ser humano, posee la capacidad de ser resiliente y esto que quiere decir, os preguntareis. Es la capacidad de asumir con flexibilidad situaciones límites, sobreponerse a ellas e, incluso, salir fortalecidos de ellas.

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Además, la reacción que tenemos cada uno de nosotros ante una emergencia depende de varios factores como son la personalidad, el nivel de formación, el sexo (por ejemplo, los hombres tienen reacciones más impulsivas y las mujeres de alarma y evacuación), la edad (cuanto más mayor más conductas de autocontrol),  el tener una buena condición física predispone al riesgo y las personas que están en solitario tienen más sentimientos de inseguridad e incertidumbre. Es influyente, también, el número de personas afectadas y cuánto espacio uno disponga.

El ser humano, ante una situación de estas características, reacciona de maneras diferentes pero los síntomas más característicos son: miedo, síntoma intrusivos como pesadillas o reavivar el trauma, síntomas de anestesia emocional, intenta evitar situaciones, puede tener ganas de estar solo/a y aislarse, el sujeto estará atento a todo y vigilante ante nuevos peligros, tristeza y sentimientos de resentimiento si considera que nadie le ayuda como el desearía. Es importante que atendamos si aparecen sentimientos de culpa excesivos, ideas delirantes o alucinatorias y las reacciones ante el duelo por la pérdida de alguien o algo significativo para la persona. En ese caso, sería muy recomendable que fuera a un especialista para así elaborar el trauma vivido.

¿Qué puedes hacer tú si te encuentras en una situación parecida y quieres prestar ayuda? Las primeras reacciones y respuestas son relevantes para el proceso que va a seguir al trauma. Por eso, seguro que con estos consejos, que nos aporta Arturo Torres, psicólogo, puedes sentirte más útil y darle los primeros auxilios emocionales:

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  1. Pregunta que quieren de ti. Es más importante que sepas que puedes hacer por esa persona, que lo que ha pasado realmente.
  2. Escucha lo que se te dice. Sabemos que tanto para la víctima como para el que ayuda, hay mucha información alrededor pero es esencial que la persona que se sienta escuchada y a la que prestan atención.
  3. No menosprecies los silencios. Tal vez lo único que necesita la persona es sentirse acompañado físicamente y con eso es suficiente.
  4. Expresa emocionalmente todo lo que sientes. Tú también puedes estar sintiéndote desbordado y el hecho de compartir sentimientos puede que os acerque más.
  5. Respeta su intimidad. Puede que para él/ella no sea el momento adecuado para relevar el motivo de su angustia.
  6. Fíjate en los detalles importantes. Seguro que puedes pensar que cosas se le pueden olvidar o pasar por alto a la persona que tienes a tu lado y el hecho de plantearle un plan de acción puede que ayude.
  7. Respeta su deseo de soledad. Déjale el espacio que necesite y lo importante es el que sepa que va a tener apoyo cuando lo necesite.

Laura Ribagorda Gil

Psicoterapeuta de adultos y terapia de pareja

LA BUENA SUERTE

Hace unos años, cuando pasaba por un momento en el que tenía que tomar decisiones, una amiga me regaló el libro de “La Buena Suerte”  de Alex Rovira Celma y Fernando Trías de Bes. En ese instante no reparé mucho en él, pero estas vacaciones me he animado a retomar su lectura y ha hecho que reflexione sobre varias cosas y sobre los discursos que muchos de mis pacientes me cuentan.

El libro menciona, a través de un cuento, varias reglas que considero muy importantes para que despeguemos de nuestra zona de confort y seamos nosotros los que construyamos nuestro futuro:

  1. “La suerte no dura demasiado tiempo, porque no depende de ti. La Buena Suerte la crea uno mismo, por eso dura siempre.
  2. Muchos son los que quieren tener Buena Suerte, pero pocos los que deciden ir a por ella.
  3. Si ahora no tienes Buena Suerte tal vez sea porque las circunstancias son las de siempre. Para que la Buena Suerte llegue, es conveniente crear nuevas circunstancias.
  4. Preparar circunstancias para la Buena Suerte no significa buscar sólo el propio beneficio. Crear circunstancias para que otros también ganen atrae la Buena Suerte.
  5. Crear circunstancias requiere dar un primer paso…¡Dalo hoy!
  6. Busca en los pequeños detalles circunstancias aparentemente innecesarias…, pero ¡imprescindibles!
  7. A los que se dedican a crear circunstancias, el azar no les preocupa.
  8. Nadie puede vender suerte. La Buena Suerte no se vende. Desconfía de los vendedores de suerte.
  9. Cuando ya hayas creado todas las circunstancias, ten paciencia, no abandones. Para que la Buena Suerte llegue, confía.
  10. Crear Buena Suerte es preparar las circunstancias a la oportunidad. Pero la oportunidad no es cuestión de suerte o azar: ¡siempre está ahí!”

La suerte o el azar se definen como la causa o fuerza que supuestamente suertedetermina que los hechos y circunstancias imprevisibles o no intencionadas se desarrollen de una manera o de otra o el conjunto de sucesos o circunstancias que se consideran predeterminados para la vida de alguien. Pero la segunda definición se acerca más a la idea que quieren transmitir en el libro y de la que quiero de reflexionéis.

En esta vida no hay nada predeterminado, sino que es uno el que debe buscar el camino que quiere y que para conseguir esas metas tiene que esforzarse y rodearse de la gente que le haga mejor en ese campo. Además, te ofrecemos una serie de  consejos para atraer la buena suerte:

  • Maximiza tus oportunidades: crea y aprovecha nuevas experiencias.
  • Sigue tu intuición: y es el que el cerebro ya es experto y tiene conocimiento y es una manera diferente de advertencia.
  • Sé optimista: tienes mayor probabilidad de probar cosas nuevas, tomar las oportunidades y lograr el éxito si crees que todo saldrá bien.
  • Aprende de la experiencia: si aun así, no salen las cosas como tú esperabas, dale la vuelta. Mira el lado positivo y toma medidas constructivas para que no se vuelva a repetir.

EN CONCLUSIÓN ¡TODO DEPENDE DE TI!

APRENDIZAJE = RIESGO + ERROR

Como de una fórmula se tratase, el aprendizaje se entiende como el producto de una situación en la que se hayan dado varios errores para conseguir el resultado esperado y el hecho de que seguir intentándolo y no caer en el hastío, supone un riesgo y mucha valentía.80fb004ef7cd63724d17b7d55f181045

Hemos convivido con una dualidad cultural en la que se premia el acierto (éxito) y se condena el error para convertirlo en fracaso. Y eso se convierte en la principal barrera para progresar y desarrollarnos como personas, porque el no asumir riesgos disminuye claramente nuestra creatividad e innovación.

Uno de los mayores miedos que tenemos los seres humanos es el de equivocarnos, el de no hacer las cosas perfectas, el de hacer el ridículo, ¿pero qué hay detrás de todo eso? Ni más ni menos, son las expectativas que nos marcamos y, en la mayoría de las veces, somos nosotros mismos los que nos autoexigimos demasiado. Esto provoca que aparezca la vergüenza en escena, siendo un sentimiento de vulnerabilidad que hace que te sientas expuesto ante los otros y al sentirte incómodo quieres desaparecer, quedándote paralizado. Como consecuencia de ello, la persona:

  • No se expone a situaciones que no tiene la sensación de controlar.
  • Deja de lado oportunidades nuevas de aprendizaje.
  • Se queda en su zona de confort.
  • Se centra en los detalles negativos, olvidando que hay muchas otras cosas beneficiosas.
  • Aparecen sentimientos como culpabilidad, vergüenza o ansiedad, que provocarán que uno se frene ante nuevos retos.

Edward Thorndike, conocido por ser pionero en la psicología del aprendizaje, descubrió el aprendizaje por ensayo y error, que se define como la adquisición de conocimiento que se da por medio de la exploración y el tanteo hasta que se encuentra una respuesta por la que se recibe un reforzamiento positivo. Así que, tal vez, esta sea una forma adecuada para aprender puesto que supone dar un paso hacia lo desconocido y el hecho de llevar a cabo un proceso de análisis sobre el proceso y el resultado, hace que se quede más guardado en la memoria y que se vuelva a repetir.

Mi intención es que cambies el foco, y empieces a ver el error como una oportunidad de aprendizaje y con esto podrás aprovechar la información que se te den esas equivocaciones como una forma de mejorar. Además, las emociones que se evoquen a partir de ahora serán más parecidas al optimismo, la valentía o la confianza, es decir, la plataforma perfecta para que aparezca la curiosidad o el interés por aprender.

Como consejo final, cuando te veas ante un error, pregúntate:error-aprendizaje

  1. ¿Qué necesitaba aprender y no me había dado cuenta hasta ahora?
  2. ¿Qué he aprendido?
  3. ¿De qué posibilidades me encuentro más cerca?
  4. ¿Cómo aplicaré este nuevo aprendizaje a mi vida?

 

 

Laura Ribagorda Gil

Psicoterapeuta de adultos y de pareja