BAJO LAS INFLUENCIAS DE LOS DEMÁS

El hombre es un ser social que vive en grupos. Y por ello está sujeto a todo lo que le pase a su alrededor. La relevancia de la presión social es que la misma puede influir en la personalidad del individuo, ya sea en una forma positiva o mayormente negativa, que le lleva a sentirse incómodo consigo mismo y quizá hasta emprender actos o plantearse ideas que de no ser por el entorno social que el presiona no habría considerado antes.

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¿Qué es la presión social? La presión social son todas aquellas grabaciones mentales que la sociedad nos impone desde que nacemos hasta el último día de nuestras vidas. La presión social no obedece a la lógica ni ética sino a las normas sociales que establecen los círculos cercanos.

La influencia social se mide por el cambio en los juicios, actitudes u opiniones de un individuo que son la resultante de su exposición a los juicios, actitudes y opiniones de otros. Y es que en psicología hablamos de que existe una sumisión o conformismo cuando hacemos lo que la mayoría dicta por miedo al rechazo, siendo esta conformidad pública. Pero también se puede ir más allá cuando existe una conversión privada, y aparece cuando creemos que nos equivocamos.

De esta forma, la presión social se hace presente en la vida de un ser humano y te puede influir en tu manera de pensar, vestir, tu peso ideal, el hecho de tener o no pareja, en tus gustos musicales y hasta en las decisiones que tomas constantemente.

Las actitudes del ser humano dependen de su percepción de la vida, resultado de su aprendizaje y el entorno en el que ha vivido. Las mismas pueden ser muy sólidas y pueden sobrellevar la influencia de los grupos sociales y  pueden sino lo son tanto, verse afectada por los mismos.

La presión social se hace visible desde que somos pequeños y es que desde un principio queremos agradar a nuestros padres según las expectativas que nos han marcado en la infancia. Una etapa especialmente complicada para hacer frente a la influencia social es la adolescencia, cuando el grupo interviene en la forma en que piensa y actúa una persona, cuya personalidad en dicha edad es muy vulnerable. Por ello, una labor muy  importante de las figuras de apego es educar desde una temprana edad sobre valores a los niños, para que se conviertan en jóvenes y adultos que pueden resistir la presión social, y salir adelante con sus propias formas de vivir y pensar.

Algunos consejos que queremos darte desde aprenderT para hacer frente a las presiones de la sociedad son estos:

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  1. Recuerda que la opinión más extendida no siempre es la mejor: nosotros mismos nos presionamos tratando de encajar con lo que piensa esa mayoría. Pero resulta que la mayoría, muchas veces, no tiene ni idea de por qué piensa o actúa del modo en que lo hace. En todo caso, date un aplauso por haberte atrevido a pensar por ti mismo y a llegar a tus propias conclusiones. Mejores o peores, acertadas o no, son tuyas.
  2. Evita tomarte de forma personal esas maneras de presión: la gente está acostumbrada a dejarse guiar, de una manera o de otra, por la opinión de los demás. No caigas en la idea de que tú eres una persona diferente y que por eso está mal. Al revés, las críticas, las miradas de reprobación, los comentarios burlones son las expresiones más sutiles de esa presión social y siéntete orgulloso por no caer en esas trampas.
  3. Refuerza tu autoestima: las personas que tienen un buen autoconcepto de sí mismas tienen menos probabilidad de que caer en las presiones sociales. No necesitan que los demás les den el visto bueno y cumplir las expectativas que les marquen. Confía en tu propio criterio.
  4. Reconvierte la idea de que decir que no, es malo: sino que es la oportunidad para decir que sí a otra cosa y sobre todo a apostar por ti mismo, por las cosas que quieres.
  5. Conócete a ti mismo un poco mejor: saber lo que te hace feliz y perseguir tus sueños cueste lo que cueste permite que estés seguro del camino que has elegido y, que a pesar de respetar los criterios de los demás, tú tienes el tuyo propio.
  6. Rodéate de personas que te acepten tal cual eres: el hecho de que haya personas que te hayan rechazo alguna vez, no quiere decir que no haya gente que respete la diversidad. Busca a aquellas con las que puedas ser tú mismo, que te respeten y te admiren por ello.

Laura Ribagorda Gil

Psicoterapeuta de adultos y terapia de pareja

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